Lecturas a la hora del té

Lecturas a la hora del té
(Pintura de Vicente Romero)

lunes, 30 de mayo de 2016

FOTOS DE LA PRESENTACIÓN EN LA MAC DE MI LIBRO HE QUERIDO VOLVER

Unos ejemplares




En plenas lecturas 

En plenas lecturas 

 Presentación de Graciliana Montelongo

Mis palabras 

El público atento 

El editor, Juanca Romero de Editorial Cursiva, mi amiga, la escritora y pintora, Graciliana Montelongo y yo. 
 Los Editores y Amalia

Mi madre, Mari Luz y yo.

Amalia y yo.

 La familia y amigos para las firmas.

 Las palabras del Editor

Público atento a las palabras de Graciliana 

Junto a mí, mi gran amiga Amalia Quirón. La que le sigue en la cola, Anabel, madre de uno de mis alumnos y que nunca falta a mis presentaciones o lecturas.

Mi compañera de trabajo, Elena y yo.

La escritora Felicidad y yo.




















Parte de mi familia y yo.

¡UNA TARDE PARA NO OLVIDAR!

sábado, 21 de mayo de 2016

CRÍTICA LITERARIA REALIZADA POR JUANCA ROMERO HASMEN SOBRE EL LIBRO HE QUERIDO VOLVER

(Imagen de Portada Merce Ares 
http://petalosalagua.blogspot.com.es/ )


Crítica literaria realizada por Juanca Romero Hasmen sobre el libro He querido volver
Carmen Marina Rodríguez Santana.


Nos exponemos mucho los locos de la escritura. Dejamos nuestra alma al aire, a la vista de todo el mundo, por cumplir nuestro sueño dibujado de palabras.

Con estas profundas líneas llenas de sentimiento y sentido, como todas y cada una que forman parte de este de este texto, comienza un viaje a través de la palabra en “He querido volver”, el último libro de la escritora Carmen Marina Rodríguez Santana.
Recomiendo la lectura de este libro porque en él se recogen emociones que van proyectadas desde lo personal hacia el amplio ecosistema en el que todos nos hemos reconocido en alguna que otra ocasión. Siempre ha sentido pudor a la hora de escribir públicamente sobre trabajos tan estrechamente ligados a los sentimientos, viéndome como un profanador de la intimidad ajena, como el incauto descarado que entra por la puerta de una casa pidiendo que se le reciba.
Pero he de admitir que “He querido volver” me ha cautivado, me ha seducido, me ha enganchado...
Sus páginas llenas de negro sobre blanco, están cubiertas de guiños personales que su autora, de forma magistral, ha sabido deslizar sigilosamente sin que en ningún momento dejemos de sentir lo leído como propio, o al menos algo que en parte, también nos pertenece. La lectura ágil de sus páginas, nos traslada a tiempos concretos y momentos atemporales, capacidad que no todos los los autores/as saben adoptar para darle buen uso.

Lo vivido y olvidado se abrazan
en algún lugar donde se les ha perdido el tiempo.

Rodríguez Santana consigue que lo vivido y leído en este libro, se abracen en un lugar secreto del corazón para darse baños de alegrías y tristezas, algo que es de agradecer teniendo en cuenta que en los últimos tiempos, este género literario adolece de ser cansino, lastimero en exceso y envuelto en un superlativo ego.

Este bello libro, no es una obra triste, al contrario, nos permite abrir los ojos para darnos cuenta de que el tiempo se escapa, igual que lo hace todo lo bello que nos ofrece la vida. Es un libro que de alguna manera nos pone en alerta frente a la cruel rutina.
El recorrido que nos obliga a seguir la lectura del libro, nos lleva a través de vastos paisajes de verso y prosa, de intimidades y vidas ajenas, que a modo de voluntario voyeur, provoca que queramos saber más de sus protagonistas y sobre la propia autora de la obra, que sabedora quizá de este particular, se dosifica página a página.
Voy a confesar que con la lectura de este libro, quizá vuelva a leer poesía sintiéndola, vuelva a sentirla... escribiéndola. Si fuese así, le deberé palabras de agradecimiento a su autora, y si por el contrario, la chispa no se activa, asumo todas las culpas por ser víctima de la moribunda cuadratura del siglo XXI.


He querido volver es un canto a la vida y un inmejorable regalo para los que sin estar, siguen dentro del corazón. Un libro positivo y bello.


martes, 10 de mayo de 2016

CARTEL DE PRESENTACIÓN DE MI PRÓXIMO LIBRO HE QUERIDO VOLVER

Imagen de Portada Merce Ares

Estaré bien acompañada en la presentación  por Juanca Romero, editor de Editorial Cursiva, y mi amiga Graciliana Montelongo, escritora y pintora.

¡¡¡¡ESTÁN TODOS INVITADOS!!!!

miércoles, 27 de abril de 2016

FOTOS DEL III ENCUENTRO DE ESCRITORES CANARIOS.

Cartel del III Encuentro de Escritores Canarios

Son todos los que están pero no todos los que son.

Graciliana Montelongo (la Directora del Encuentro) y yo.

Leí dos poemas y ella me pidió un tercero que a ella le gusta especialmente. Lo publico abajo.

Graciliana, Juanca Romero y yo. Él es el editor de Editorial Cursiva que edita mi próximo libro He querido volver.

Mari Luz, una gran amiga, que vino para encontrarse con mi marido y conmigo.

En la lectura con Graciliana y parte del público.

Mi marido y yo de Sancho Panza y Don Quijote. Él es todo realismo y yo, los sueños.


Poema solicitado y dedicado a Graciliana Montelongo


ROPA EN LAS LIÑAS

Soy una mujer única
y también siete distintas.
¿Qué sabe de mí nadie?
Si ni yo misma sé mi nombre.
Si ni siquiera dirijo las riendas
que dijeron ponerme en las manos
del caballo que me lleva,
del que traza mi destino,
por una vereda que nunca he visto.
       Al menos hoy he descubierto
       que no me manejo.
Y, también, que si no disfruto,
seré un cadáver de los que perdieron el espíritu,
de esos que son ropas tendidas
que se agarran a la cuerda
y luchan contra el viento
por la única convicción de dos pinzas de colores;
de esos que tienen miedo
a la libertad que el aire les proporcione.
Aunque las piedras se empeñen
en que mi caballo tropiece
para que mis manos se crean
que son las que frenan las riendas,
haré el ademán del traspiés,
me volveré teatro.
¡Sólo me importará el paisaje!
¿Qué más da si no elijo mi destino?
Seré la ropa que se suelta de la cuerda

y se marcha a recorrer aventuras con el viento.

jueves, 14 de abril de 2016

HE QUERIDO VOLVER



(Imagen de Portada Merce Ares)


**DisponibilidadMAYO, 2016**
Autora: Carmen Marina Rodríguez Santana.
Páginas:132.
Género: Poesía / Prosa poética.
Edición: Primera.
ISBN:   
PVP: 12,00 € 

He querido volver es el título de este libro que conlleva dos significados enlazados entre sí. La grave enfermedad que la autora ha tenido que superar en estos últimos meses le hacía  soñar con el poema del mismo nombre escrito a su padre y que se encuentra al principio del libro. Su sueño se convierte en realidad, porque no hay nada que empuje con más fuerza que los sueños. Como segundo significado está el deseo, ya realizado también en su anterior libro, de volver a reunir poemas y narraciones, mezclando géneros, tratando de que el lector encuentre literatura de calidad en cada página.
Carmen Marina, en esta nueva obra, indaga, busca y cultiva en la profundidad del lenguaje unida a la imaginación, y consigue un libro de gran belleza que, desde la diversidad, forma un todo unitario que conjuga la mejor escritura.
 Emilio Porta
Escritor y Vicesecretario de la Asociación de Escritores y Artistas
Españoles. Fundador y coordinador general de Netwriters.
CARMEN MARINA RODRÍGUEZ SANTANA
Nació en Santa Cruz de Tenerife. Tuvo una niñez muy viajera lo que la llevó a estudiar y enriquecerse en distintas ciudades como Madrid, Sevilla, Valencia, Málaga y su Santa Cruz natal. Es maestra y sus grandes pasiones han sido siempre la lectura y escribir. Estos han sido algunos de sus PREMIOS:
  • XV Concurso de cuentos Berta Piñán (Cangas de Onís, Asturias) 2012 (Accésit)
  • XI Certamen Internacional de cuentos Filando cuentos de Mujer (Langreo, Asturias) 2012 (Segundo Premio)
  • II Certamen de Microrrelatos Valladolid Internacional 2012 (Segundo Premio)
  • XXII Certamen Literario de Cuentos Villa de Iniesta 2012 (Primer Premio)
  • XIV Certamen de relatos breves de Mujer (Valladolid) 2011. (Relato finalista)
  • IV Concurso de relatos sobre Vidas de taberna (Carmona, Sevilla) 2011. (Segundo Premio)
  • I Concurso de relatos de temática LGTB  (Corralejo, Fuerteventura) 2011 (Relato finalista)
  • II Concurso de relatos San Blas escribe (Ayuntamiento de Madrid) 2011 (Mención especial)
  • XIV Certamen Trinidad Arroyo (Palencia) 2010. (Primer accésit)
  • XIII Certamen Relatos breves de mujer (Valladolid) 2010. (Dos relatos finalistas)
  • IV Certamen de relatos cortos del Ayuntamiento de El Rosario (Tenerife) 2010 (Primer premio)
  • IX Certamen Relatos breves “Mujer” (Santa Cruz de Tenerife) 2009. (Primer premio)
  • LIV Certamen Internacional San Pedro de la Felguera (Asturias) 2009. (Finalista)
  • VIII Certamen Relatos breves de “Mujer” (Santa Cruz de Tenerife) 2008. (Tercer accésit)
PARTICIPACIONES
  • A este lado del espejo (Asociación Acercando Realidades, Sevilla)
  • Trilogía de Minitextos Somos solidarios (Ediciones Idea)
  • Revistas Literarias La Torre de Babel, La Gatera Sur y Violante.
  • Ha sido miembro del Jurado del XXIII Certamen Literario Villa de Iniesta 2013.
PUBLICACIONES
  • El brocal de mi pozo (Autoedición, 2012)
  • Hari Maguada (Editorial Idea, 2012)
  • La casa de las mil estancias (Editorial Idea, Editorial Aguere, 2014)
  • He querido volver (Cursiva Editorial, 2016)

http://cursivaeditorial.com/he-querido-volver/

miércoles, 6 de abril de 2016

ITACA (Poema de CAVAFIS)


—Itaca
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
C. P. Cavafis. Antología poética.
Alianza Editorial, Madrid 1999.

Edición y traducción, Pedro Bádenas de la Peña
Ulises, atado al mástil, escucha el canto de las sirenas (Cerámica griega)

domingo, 20 de marzo de 2016

POEMAS DE PRIMAVERA (DEL LIBRO LA CASA DE LAS MIL ESTANCIAS)

(Acuarela de Mercedes Ares)


POEMAS DE PRIMAVERA

I
Deshielan las montañas,
crece el caudal,
reverdecen los campos.
II
En las flores abiertas
liban las abejas,
bullicio en el panal.
III
Eclosionan los huevos,
los pollos pían.
A sus picos, lombriz.
IV
Puñados de cerezas
cuelgan del árbol,
sustento del pájaro.
V
Colorean los campos
cerezos en flor.
Fiesta de primavera.

viernes, 11 de marzo de 2016

III ENCUENTRO DE ESCRITORES CANARIOS




Estaré en el Encuentro de Escritores Canarios el próximo día 23 de abril, sábado, a las 11: 00 de la mañana en la carpa de la Librería El Candil. Les espero.

martes, 8 de marzo de 2016

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Video-Poema. Poema de Jenny Londoño, poeta ecuatoriana, en la voz de Mercedes Pérez y música Carmina Burana.




Hoy, día 8 de marzo, se conmemora el Día Internacional de la Mujer.
Pero, ¿qué es conmemorar? ¿Acaso es realizar una fiesta? ¿Es preparar una buena comida y disfrutar de bailes y regalos? Todo ello es lícito si no dejamos atrás el verdadero significado de conmemorar. Según el diccionario de la R.A.E., conmemorar es hacer memoria.
Hacer memoria de que si hemos llegado hasta aquí, ha sido gracias a la lucha y el trabajo realizado por miles de mujeres que dejaron sus vidas en el camino por conseguir la igualdad de derechos entre mujeres y hombres.
Hacer memoria de cómo viven nuestras hermanas del resto del mundo que aún son obligadas desde la niñez a que se les practique la ablación, a casarse prematuramente, a realizar trabajos forzados o a prostituirse y a tener hijos que después no pueden alimentar. No tienen control sobre sus cuerpos ni sobre sus vidas, no poseen educación ni libertad. Sin embargo, hay que destacar que las mujeres trabajadoras rurales son responsables de las tres cuartas partes de la producción mundial de alimentos.
Conmemorar que las mujeres de nuestra sociedad, llamada “del mundo civilizado”, aún siguen muriendo víctimas de violencia de género, siguen sufriendo en silencio el poder dictatorial de sus parejas, víctimas de malos tratos físicos o psicológicos, con sus corazones apretados con alambres de púas hasta el desangre.
Hacer memoria de que las mujeres desempeñan altruistamente la mayor parte del trabajo en la atención y cuidados de personas discapacitadas, de las cuales las instituciones no quieren hacerse cargo.
Conmemorar que en pleno siglo XXI en España no se ayuda a que la mujer trabajadora pueda conciliar su trabajo con su familia y que al llegar a casa, tras su jornada laboral, se siga ocupando de los hijos y de las labores domésticas en un tanto por ciento muy elevado con respecto al hombre.
Hacer memoria de que nuestras madres, hermanas, esposas, hijas o nietas tienen que trabajar 14 meses para recibir, por el mismo puesto de trabajo, la retribución económica que reciben nuestros padres, hermanos, esposos, hijos o nietos por 10 meses trabajados, haciendo hincapié en que las mujeres realizan dos tercios del trabajo en el mundo y sólo poseen el 1% de los bienes del mismo.
Alcemos nuestras voces para conseguir que las mujeres posean educación, trabajo y puedan controlar sus ingresos para que se beneficie por entero la sociedad. Porque si sus hijos y sus familias están mejor, el pueblo prospera y prospera el país y el mundo.
Se necesitan más mujeres que lideren el mundo y hombres con mente abierta a la igualdad de género para realizar los cambios fundamentales en nuestra civilización. Nuestras descendientes se merecen que luchemos y les dejemos un mundo mejor y en igualdad.
Cuando no haya que conmemorarse este Día Internacional de la Mujer, será señal de que lo habremos logrado.


sábado, 20 de febrero de 2016

EL BROCAL DE MI POZO


Extraigo mi esencia del interior de mi pozo. Mi mundo diluido con el agua espera en un cubo sobre el brocal. Que se sirva y beba todo el que pase y tenga sed.

jueves, 4 de febrero de 2016

HIJO DEL VIENTO

(Pintura de Constantin Kacev)


Lo vistieron con el nombre de Ian Sharp, porque su nombre de pila no era propio de los cultos, con un traje como el de las naciones del norte y con un lazo de color al cuello que llamaban corbata y que él asemejaba con las ataduras para el ganado. Había sido parido hacía trece años en el sur del mundo, donde en verano se moría de frío y en invierno acudía a la playa. Él, que había sido el amo del correr descalzo ahora era obligado a calzar rígidos zapatos de charol negro, duros como caparazones de tortuga. El día que llegó a su nuevo hogar, un ático de lujo en la Quinta Avenida de la Ciudad de los rascacielos, se desmayó al salir del ascensor porque había subido a las alturas y no observaba las montañas ni los caminos de piedras para correr. Le habían robado la identidad al hijo de los vientos.

miércoles, 6 de enero de 2016

LOS REYES MAGOS


Hoy día 6 de Enero vendrá la noche donde todos seremos niños de nuevo. No puedo estar más agradecida a la vida. Nací en el seno de una familia de unos padres que me amaron por encima de todo y que hicieron de mí la mujer que soy, voluntariosa y con salud de hierro (de no ser así, no habría superado las garras del extraño). Tuve la suerte de saber elegir al hombre que es mi compañero y me demuestra que me ama por encima de sí mismo. Cuatro hijos como cuatro soles y cuatro nietos que son la alegría de la casa. Lleno mi mundo con la escritura y tengo el privilegio de que los amigos de aquí indiquen que les gustan mis escritos. Dios debe tenerme en alta estima porque me siento privilegiada. Los Reyes Magos hace tiempo que me han traído todo en la vida. ¿Qué le pidieron ustedes a los Reyes Magos?

miércoles, 30 de diciembre de 2015

BIENVENIDO 2016

Querido Nuevo Año 2016, estás a punto de nacer y el mundo por entero se amontona en la sala de espera contigua al paritorio con los ojos de la esperanza puestos en ti. Pero tendrás una vida tan corta y una carga de plomo tan grande sobre la espalda de tu almanaque que a buen seguro te será imposible acabar con todos los males terrenales que en herencia te han dejado los calendarios desgajados. Pero sí que podrías llegar a ser un buen año, el mejor de todos, el pionero de la saga de tus herederos, si propusieras ciertos cambios que tanto necesita este planeta color príncipe de cuento.
En primer lugar, podrías hacer uso de una balanza, no hace falta que sea muy grande sólo que haya sido bien calibrada, para que se repartan por igual el agua y los alimentos entre todos los habitantes, sin atender a razas, nacionalidades ni religión.
En segundo lugar, te recomiendo una buena escoba de las que están hechas con hojas secas de palma, las usadas por barrenderos porque son las que mejor se llevan la suciedad más acumulada. Pues bien, con una de ésas podrías barrer las grandes injusticias que a diario soportan los sectores más débiles de la población: ancianos, niños, enfermos y minusválidos, como consecuencia de la avaricia y egoísmo de las clases de poder; y varios camiones de basura para abandonar en el PIR a los mayores defraudadores que jamás haya tenido este País.
Y, en tercer lugar, ¿Podrías hacer que los dictadores y amigos de las guerras nacieran sin ombligo? Así dejarían de mirárselo y, quizás, tal vez, se fijaran en el ombligo de las posibles víctimas.

Apenas unas contracciones más y te tendremos muy pronto en nuestros brazos. Todas las esperanzas puestas en ti.

BIENVENIDO 2016.


lunes, 28 de diciembre de 2015

LA CASA DE LAS MIL ESTANCIAS


La casa de las mil estancias Carmen Marina Rodríguez Santana Santa Cruz de Tenerife; Las Palmas de Gran Canaria: Idea; Santa cruz de Tenerife: Aguere, 2014 Sinopsis: un libro de poemas dividido en ocho estancias en donde como una adolescente evoca a la vida, y espera desde su casa sin ventanas, mientras la golpean las palabras. La estancia en poesía es un tipo de estrofa que surgió con fuerza en el Renacimiento, pero las "estancias" de Carmen Marina no tienen ninguna relación con esas estrofas sino que pertenecen al espacio privado de la poeta, a los laberintos íntimos, al de su poesía y sus relatos. Pertenece a las estancias en donde ella convive con el verbo que siempre es mágico, con la fórmula del lenguaje evocador y revelador, con esas esencias que la hacen soñar. Con un lenguaje en el que ella se adentra como testimonio de vida. CP ROD cas

  http://www.bibliotecaspublicas.es/tenerife/publicaciones/CANARIAS_SEPTIEMBRE.pdf

martes, 22 de diciembre de 2015

TOCANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO (UN CUENTO DE NAVIDAD)





Mama take this badge from me
I can´t use it any more
It´s getting dark too dark to see
feel like I'm knocking on heaven's door.

Knockin' on heaven's door (Bob Dylan)


No sé si esta canción me eligió a mí o yo la elegí a ella pero la escuché el 31 de octubre, Día de los Muertos. Unas luces que deslumbraban desde el techo me despertaron y me observé acostada transversalmente sobre la camilla y la cabeza colgando por uno de sus laterales. Indudablemente, me había desmayado. Me sentí algo confusa y me asaltaba constantemente la canción Knockin' on heaven's door que había escuchado en el coche que me llevó hasta Urgencias del Hospital. Tras varias pruebas y mucho tiempo de espera, el neurocirujano me notificó que un extraño ser habitaba mi cerebro y que debía ser operaba, con el riesgo que suponía, o no habría solución. Acepté mal la noticia, no por mí sino por tenerlo que comunicar a mi familia, de ahí el desmayo.
Había entrado en un pozo de petróleo del que era imposible salir por mi misma. Un útero negro y grasiento se fue haciendo con mis recuerdos, con mi nombre, quitándome la comprensión de la lectura, dejándome sin saber escribir y sin saber cómo poder hablar para ser entendida con coherencia. Se adueñó de mi ser y me dañó lo más importante: mi Yo. El útero de petróleo iba cubriéndolo todo y, desde unos días antes de la operación dejé de preguntarme, de sufrir; vivía feliz porque ya no entendía ni existía y reía como si todo fuera maravilloso, incluso lo hice cuando me miré al espejo y me habían afeitado la cabeza. El pozo era un alienígena que me atrapó y me convenció de que mi renuncia me transformaría en una mujer más feliz si no luchaba en su contra: era mucho más cobarde pero más cómodo. Pero algo curioso sucedía, estando despierta, yo ya no era yo. Pero cuando dormía recordaba la última canción Knockin' on heaven's door o recitaba mis poemas. El extraño nunca pudo entrar en mis sueños, no sabía que existían ni se imaginaba que serían mi fuerza para subir la escalera de la que tiraba mi marido desde arriba y yo ponía mi ganas y actitud para subir. Incluso tuve tropiezos y algunos peldaños se hicieron añicos pero nunca pensé renunciar. La longitud del pozo me llevó catorce meses y salí alumbrada como un parto ansiado. Miré a mi alrededor y observé que mi nueva vida comenzaba en Navidad.

martes, 24 de noviembre de 2015

DÍA MUNDIAL DE LA PALABRA 2015

(Foto de Chema Muñoz)

Él despertó del coma cuando la vieja canción dejó de sonar. Ella le aguardaba refugiando la cabeza muerta entre su mano y la cama.

lunes, 2 de noviembre de 2015

EL PAÑOL ESTANCO

(Toledo Spirit)

GRACIAS A TOD@S POR VUESTRAS PALABRAS DE ALIENTO Y CARIÑO. HOY, EN ESTE PRIMER CUMPLEAÑOS, LES OBSEQUIO CON EL PRIMER RELATO CON EL QUE OBTUVE MI PRIMER PREMIO EN EL IV CERTAMEN DE DE RELATOS BREVES DE EL ROSARIO (TENERIFE). ESPERO QUE LES GUSTE.



EL PAÑOL ESTANCO
Te descubres destapado sobre el lecho de una extraña habitación, abres los ojos y sonríes porque un rayo de sol intruso se ha colado por tu ventana y te acaricia tibiamente tu mejilla. Tardas tanto en incorporarte calculando qué músculo o hueso dolorido moverás a continuación que cuando quieres jugar con las minúsculas motas de polvo en suspensión ya se han escapado con la dirección de la luz a otro lugar y te es imposible atraparlas.
Intentas aliviar de pie tu rebosante vejiga pero te resulta un acto doloroso y sólo consigues que se escape un tímido goteo. Te sientas en la taza del inodoro a ver si de esa forma consigues expulsar todo lo que necesitas pero no hay manera. Finalmente, asomas tu viejo rostro al espejo, abres la palanca del grifo, apoyas tu pene desnudo sobre el lavabo y te alivias al tiempo que aplicas sobre tu cara la misma espuma de afeitar de siempre. También la maquinilla es la de siempre y misma es la mancha oscura del espejo, allí donde el cristal ha perdido su azogue. A pesar de la maestría que has adquirido en el movimiento tantas veces repetido, las líneas de ambas patillas no te quedan simétricas. Tiemblas y te invade un escalofrío que te recorre por completo la espina dorsal porque has logrado orinar y, con ello, aliviarte por completo. Sonríes al observar cucharadas de espuma del afeitado nadar sobre el líquido amarillento semejando barquitos de merengue sobre natillas. Recuerdas que alguna vez te llegó a gustar ese postre.
Intentas calzarte los zapatos pero no atinas con el agujero de la hebilla. Tus manos temblorosas no aciertan y tu maltrecha vista tampoco ayuda. Después de varios minutos de intento, decides continuar descalzo y abandonas la habitación. Por el pasillo te cruzas con enfermeras que articulan tu nombre:
Buenos días, don Antonio, ¿chocolate? -, te ofrece la auxiliar intentando parecer risueña al sacar de su bolsillo una tableta envuelta en papel de aluminio.
¿Chocolate? – repite – Recuerde que en el Centro está prohibido fumar.
¿Chocolate? ¿Cigarrillos? Realmente no sabes si te apetece chocolate ni si alguna vez has llegado a encender algún tipo de cigarro y evades la pregunta ignorando quién es ella ni de qué te conoce y acelerando tu marcha dando pasos muy cortos pero muy rápidos con los que parece que aumentara tu inquietud por algún peligro solapado. A distancia de varios segundos después, aminoras el paso, evades el tema concediéndole la misma importancia que un niño a su vejez, y pulsas el botón de llamada del ascensor.
En la planta baja del Centro hay bullicio de gente que va y viene y te incomoda. Enfermeras que caminan rápidamente, casi corriendo; enfermos en pijama paseando a sus sueros colgantes en percheros con ruedas que manejan con una sola mano; visitas que persiguen las marcas sobre el suelo que dirigen hasta el ascensor... Tu respiración se ha alterado levísimamente: un respingo, el deseo de algo sencillo, la soledad. No lo sabes pero nunca te gustaron las aglomeraciones. Por tanto, no fuiste hombre de jolgorios, ni de fiestas, ni de grandes celebraciones familiares. Te acostumbraste a tu soledad cuando ésta se inoculó en ti y para siempre has vivido a merced de su virus. Es por ello que buscas la salida con ese radar agazapado bajo el iris de tu inteligente mirada que otea tras las gafas de pequeños cristales transparentes. Por fin, te encaras con la puerta principal del Centro y te adentras en el exterior siguiendo los trinos de un pajarillo que has visto sobre el árbol de la esquina. Crees recordar que en algún tiempo de tu vida diferenciabas las distintas especies de aves pero te es imposible evocar el nombre del que tienes más cercano. Increíblemente, el pajarillo te trae aromas de jazmín y de hierbabuena, de tierra mojada por la lluvia horizontal, de tomillo y de hinojo. Sigues mirándolo picotear las semillas del aloe vera y continúas disfrutando el olor.
Más intenso que el aroma de los platos del día en los fogones de la cocina era el olor emanado por los gases del petróleo que taladraba el estómago. No por más repetida que fuera la faena, terminaban los hombres por acostumbrarse. A la altura de las coordenadas terrestres donde por el Atlántico africano se cruza la imaginaria del Ecuador, el húmedo clima convertía el olor en hedor. Se atrofiaban las actividades mentales, siendo imposible intentar depositar los recuerdos en tierra firme porque las náuseas impedían el traspaso. Con un infinito monocromático azul en trescientos sesenta grados, el verde era el color del recuerdo y del objetivo, de lo dejado atrás y del porvenir; era el color que no era pero se sabía sería. Era el pañol de la lírica en el estanque más oculto en la memoria de los marinos que contrarrestaba con el pañol azul dramático que a capricho se depositaba en la memoria de cada cual. Terminada la faena del día, llegaba lo peor dentro de la soledad del camarote: la nostalgia. Las palabras no expresadas, los sentimientos envasados y los silencios exagerados terminaban por calar en los hombres de la mar y surgir espontáneamente más tarde, a destiempo, en tierra firme por inercia. Esta minusvalía atrapaba a los marineros en una dualidad contradictoria por la que quedaban condenados a perpetuidad a que cuando querían no podían, y cuando podían... no podían. Su medicina y mejor salvoconducto para salir de sí, era soñar; única posesión que nadie podía arrebatarles. Por eso, se decía, se comentaba, que la razón por la cual la mar era tan profunda y poseía tanta fuerza era porque se había alimentado de los sueños de los marineros durante toda la historia de la humanidad; y es que no existía alimento que diera mayor vigor que el de los sueños.
Transcurrida una cuarentena en el buque - tanque, el ímpetu por el trabajo mermaba, las fuerzas flaqueaban y las ansias aumentaban. Restaba sólo un día para alcanzar la boya africana y los hombres de la fonda trabajaban a destajo acopiando víveres desde las gambuzas a las tripas del monstruo: la máquina. Conocedores de las costumbres locales en virtud de las cuales subirían a bordo las autoridades extranjeras nativas e incautarían la mitad de la provisión disponible, su supervivencia para la vuelta pasaba por esconder todo lo posible para evitar se les saqueara más de la cuenta. Y era allí, entre calderas, donde los víveres eran guardados a tan buen recaudo como el crudo en los tanques.
Una maltrecha y descolorida falúa portando media docena de hombres se acercó al buque por estribor. Saltaron a la desplegada escala para lograr alcanzar la cubierta. Insertos en desiguales y raídos uniformes cuyos colores y suciedad no destacaban envejecidos como estaban de tanto uso propio y ajeno, llevaban como complemento fusiles de repetición en indiscutible señal de poder. Se alzaban en diferentes alturas hasta el nivel de sus gorras en las que relucían sobre el negro agrisado manchas en negro alquitrán propias de grasa perenne. Un joven tercer oficial, recién licenciado en Náutica, les recibió en cubierta y les condujo hasta el salón de oficiales donde aguardaba el Capitán del buque. En un acelerado inglés uno de los nativos que parecía estar al mando pedía comprobar la documentación completa de todos los tripulantes. Así como se conocía que en las compras de los países del Magreb era obligado el regateo, también era conocido lo que transcurría a continuación con las autoridades nigerianas: poner pegas en menudencias para incautar lo máximo posible del barco. Aquellas tarjetas de embarque y pasaportes estaban rubricados con tintas negra y azul por lo cual ante sus ojos no serían válidas hasta que se les ofreciera algo más que lo acordado por costumbre. Pretendían llevarse el total de víveres. El Capitán se negó en rotundo al chantaje, decisión que lanzaba la patata caliente sobre el tejado de las autoridades nigerianas que ahora se encontraban en la disyuntiva de continuar con el farol o retroceder. Los nativos perdieron los nervios y comenzaron a discutir entre ellos en una lengua ininteligible por medio de la cual acordaron volver a tierra y no permitir fuera suministrada la carga. La preciada carga. La carga por la que se movía el mundo. La que enfrentaba naciones o lograba acuerdos internacionales, la que fluctuaba la bolsa y economía de los países, la que proporcionaba Energía con mayúsculas. La todopoderosa carga. Era irrisorio percatarse de cómo los restos y sedimentos de seres vivos de millones de años atrás tuvieran tal poder sobre los humanos que en esta era se mataban entre sí por ellos. Podría simplificarse afirmando que los vivos vivían y morían por el poder de los muertos.
Así fue decidido por parte de las autoridades del país pero querían llevar un as bajo la manga: el Capitán del barco debía acompañarles a tierra. El “Viejo” no se achantó, muy por el contrario, encabezaba la comitiva. Relegando su cargo sobre el primero de a bordo, dejó tras de sí algunas órdenes. La primera y principal fue la de que alejaran de inmediato el buque de la costa en cuanto él abandonara el barco, ya que estaba expuesto a que lo abordaran ladrones que subían a través de los amarres del ancla para hacerse con estachas, escalas, mamparos y todo el material que encontraran a su paso para después venderlo a buques de bandera de conveniencia que no poseían escrúpulos en comprar material robado. Bajó presuroso la escala del barco y saltó a la mugrienta falúa con el ímpetu de los protagonistas de las películas de batallas aunque una vez llegados a puerto las cosas pintaron de distinta manera. El Viejo, que lo era por cargo mas no por edad, observó en aquellas extranjeras calles el poder déspota y absoluto de las autoridades quienes se abrían paso entre la suplicante ciudadanía a golpe de fusil o a patadas. El pueblo famélico se concentraba a pie de muelle a la expectativa de los víveres incautados en los petroleros para paliar la hambruna del día pero en esta ocasión no había habido suerte. Y si el pueblo había quedado frustrado, las autoridades sumaban su frustración al poder; cuya mezcla procesaba un peligroso explosivo.
La existencia del Capitán fue abandonada dentro una insalubre mazmorra cuyo ambientador era una pócima de orín viejo, vómito y excremento que le impedía respirar así que se dijo a sí mismo que debía salir de allí si no con su cuerpo sí con su mente y evadirse rememorando a su esposa, a su hijo, a sus perros, a su casa, a su jardín. El jardín donde había plantado una guardería de árboles frutales y esperaba que para su jubilación ya estuvieran en bachillerato, con macetones de agradecidos geranios por frontera que inundaban la vista de color. Atraídos aparecían los pajarillos que respondían al silbido de su interlocutor, picoteando las migas de pan depositadas sobre el poyete con premeditación. Allí pasaba las horas como minutos hasta que el astro guardián ascendía hasta su cumbre y le exigía entrar en la casa. Desde su niñez soñó esa casa. Una casa de tierra y arraigo donde echar raíz, donde nacieran sus hijos bajo el amor de su esposa. Un lugar estático y seguro muy contrario al de la mar que periódicamente le arrancaba de su mundo construido y le enclaustraba en una cárcel pagada. El olor del hogar era diferente a cualquier otro y tenía total convicción de que aunque quedara ciego sabría reconocer su hogar por el olfato, quizás se le habría transferido algo de sus dos perros de presa que siempre le reconocían a su vuelta a casa por el olor. Sin embargo, era él quien, en ocasiones, no reconocía a su hijo, al que adoraba, ya que crecía y maduraba con más rapidez de lo que esperaba. Y sucedía que sus campañas en el barco eran monótonas y de tiempo estancado, sin embargo, en tierra la velocidad del reloj se aceleraba y cuando quería darse cuenta debía embarcar de nuevo. Finalmente, pudo quedarse dormido y soñó los labios de su esposa y su piel tibia y sedosa y fue tan grato el sueño que durmió horas y horas y cuando algún rayo de luz se colaba por el ventanal y se posaba sobre su rostro, él se volteaba y seguía soñando, aunque ya despierto, pues no quería perder ni un ápice de esa felicidad imaginada.
Así transcurrió durante cinco noches y cuatro días en los cuales no le fue provisto ni agua ni alimento. Como el cautivo no daba señales de rendición, las autoridades nigerianas creyeron conveniente devolverlo al barco, pensando no les convenía un conflicto internacional por el acopio de la otra mitad de los víveres de un solo barco exponiéndose a perder los de los venideros. Una vez incautada “su mitad”, procedieron y dieron orden de iniciar la carga. Aunque lo más lamentable no ocurría en Nigeria sino en España: la Naviera fue sorda y muda ante lo ocurrido, de hecho la importancia radicaba en que había podido realizarse la carga, eso sí, con cinco días de demora; hecho que le fue recriminado al Capitán. Pero el “Viejo” seguía siendo inteligente y continuaba en sus momentos de soledad inserto en su pañol particular pues sabía que somos la prisión de la existencia que nos habita, quedando condenada al urdir su tela la gris conciencia, por ello, su conciencia era siempre de color verde.
No tienes color de conciencia. Ni siquiera sabes cuál es tu raíz. Tus piernas que antes sorteaban ágiles la nerviosa escala de gato ahora no tienen el vigor suficiente para recorrer apenas unos metros sobre suelo llano y firme. Y tus manos, que podían con la resistencia de estachas, ahora tiemblan y se te caen las pastillas de las manos. Pero encuentras un charco y metes la punta del pie, luego el pie entero. Después, el otro. Das un pequeño salto y lanzas gotas alrededor. Saltas y giras, giras y saltas y no puedes contener las carcajadas. De pronto, una enfermera llega a tu encuentro y te dice:
- ¿Otra vez, don Antonio?

sábado, 31 de octubre de 2015

ERES

(Pinturas de Ivan Alifan)
A mi cuñada, muerta hace dos días


Eres agua que rueda
para apagar el ansia
de la sed de tus nietas.
Eres alisio que te
proclama reina magna
de tu propia libertad.
Eres fuego buscado
para quemar pasados
y encontrar tu presente.
Al final, por fin, eres.

lunes, 12 de octubre de 2015

LOS CARROÑEROS (Hecho real)


LOS CARROÑEROS

Papá murió en una cama propiedad de un Hospital privado la madrugada de un caluroso mes de Agosto. Su piel sonrosada y su pelo rojizo nunca supieron soportar el calor ni los estragos del sol. Era de esperar que su muerte sucediera en verano. Su cuerpo se lo llevó la enfermedad del cangrejo pero su verdadera esencia sólo yo la guardo como la mejor de cualquier herencia.
Una enfermera rechoncha y con rostro más amable del acostumbrado avisó al médico de guardia para que confirmara lo que ya era evidente. Y, mientras yo besaba a mi padre, sentí una muerte dulce, suave: Su piel caliente por los residuos de la fiebre me hacían imaginar que lo besaba mientras él dormía la noche. El clima estaba bochornoso pero, en ese momento, una ráfaga juguetona me envolvió a gran velocidad agitando mi cabello y escapando por la ventana.
¿Su padre tiene seguro de decesos? Si usted quiere yo les llamo porque a estas horas no funciona la Centralita.— Se ofreció la enfermera, pareciendo haber engordado más en esos minutos.
Sí, el OCASO. Muchas gracias porque el número no lo tengo aquí y me hace usted un favor.
Escasos minutos habían pasado y apareció un hombre que se identificó como trabajador del Seguro y me exigió el Certificado de Defunción rubricado por el médico de guardia. A cambio, me entregó una tarjeta de presentación con su nombre y número de móvil.
Una sucesión de acontecimientos me llevaron a sospechar que algo oscuro estaba ocurriendo. Primero, observé que este hombre les pedía a unas enfermeras que, por favor, le dejaran una cuchilla de afeitar y jabón para asear a mi padre, cosa que me extrañó que no lo aportara él mismo. Después, observé que algunos auxiliares varones del Hospital le ayudaron a subir el cuerpo de mi padre a una furgoneta blanca, sin ningún tipo de membrete. Yo corrí hacia mi coche para no perderle en el camino pero llegamos hasta el tanatorio sin complicaciones. Incluso me reproché a mí misma haber pensado como lo había hecho.
Dos burras, un cajón con mi padre dentro y cuatro velas tamaño natillas era todo lo que podía apreciarse. Y muchas preguntas: ¿De qué material quería la lápida? ¿Las letras, pegadas o repujadas? ¿Texto que constara en la lápida? ¿Color de las letras? ¿Texto en las recordatorios? ¿Tres coronas de flores, a nombre de quién? ¿Qué dos periódicos escogía para editar las esquelas?...
Cuando parecía que había llegado la calma, porque este hombre se marchó y comenzaban a llegar los familiares y allegados, llegó el ciclón. El sol se colaba por la puerta y dejó ver que la tapa del cajón no cerraba porque estaba defectuosa. Entre la enfermedad de había padecido mi padre y el calor que comenzaba a tan temprana hora, allí no se podría estar hasta que le enterraran al día siguiente. Llamé varias veces al móvil de la tarjeta que me había ofrecido aquel hombre pero no contestaba. Entonces, un familiar me ofreció el número de la Aseguradora. Ellos me dijeron que no tenían noticias sobre la muerte de mi padre, a ellos nadie les avisó, y que no podían actuar hasta que yo les consiguiera el Certificado Médico de Defunción de mi padre. Volví a llamar por teléfono al móvil de los carroñeros. Tampoco contestaron y dejé un mensaje en el que los amenazaba con acudir al Juzgado de Guardia. Entonces me fijé que en letras pequeñas aparecía el nombre de la funeraria Teide y la dirección. Mientras mi madre lloraba la pérdida de mi padre y lo que estaba sucediendo, yo volaba con mi coche hasta la funeraria. ¿Una funeraria cerrada? ¿Quién ha visto algo semejante? No paro de tocar el timbre pero nadie contesta ni abre. Finalmente, recibo una llamada en la que un familiar me dice que el dueño de la funeraria ha estado en el tanatorio y le ha estregado el Certificado a mi madre antes de que yo acudiera al Juzgado.
La Aseguradora se hizo cargo de todo: quitaron las velas irrisorias; añadieron una cruz del tamaño de una persona a la cabeza del cajón y a mi padre le pusieron una tapa hermética y frigorífica que estoy segura que le gustaría. Pero después volvieron las mismas preguntas: ¿De qué material quería la lápida? ¿Las letras pegadas o repujadas? ¿Texto que constara en la lápida? ¿Color de las letras? ¿Texto en las recordatorios? ¿Tres coronas de flores, a nombre de quién? ¿Qué dos periódicos escogía para editar las esquelas?...
Sólo cuando se fueron, fui capaz de llorar.