Lecturas a la hora del té

Lecturas a la hora del té
(Pintura de Vicente Romero)

domingo, 4 de octubre de 2015

MISIVA DE EMILIO PORTA

(Pinturas de Vladimir Volegov)

He querido compartir este mail de Emilio Porta con todos ustedes, dándome él su permiso para hacerlo, porque cada palabra que escribe Emilio encierra la verdad y el camino a seguir y, además, ¡tan bien escrito! Gracias, Emilio, un abrazo.


Qué maravilla, Carmen, qué bien. Cuando pasas por una situación extrema es cuando valoras más las pequeñas cosas. No hay nada más grande que las pequeñas cosas. No somos mucho, solo una pequeña luz que se encendió una vez y se irá de nuevo al universo después de un trayecto... ¿Ganar? ¿Perder? No es nada. En una existencia, que para muchos es solo supervivencia desde que nacieron, en un mundo lleno de crueldad y dolor, nuestro ego es una pequeña basurilla que hay que barrer. Escribir, respirar, caminar, ser... eso es lo importante. Nada valen los honores y reconocimientos. Solo vale la memoria. Los pequeños logros... como puede ser un librito encuadernado, independientemente de que lo lean muchos o pocos. Y el afecto personal en lo vivido. Me alegra mucho tu rayito de luz, que será un haz en poco tiempo. Gracias por tu correo. Es precioso. Un beso, Carmen.

Emilio Porta


martes, 29 de septiembre de 2015

MIÉNTEME



Miénteme,
no me abandones en la agonía.
Bésame
en dulce ungüento de mi sudario.
Cúbreme
con la mortaja de tus palabras.
Disfraza
que te hipnotiza otra mirada.
Retén
un instante el ritmo del calendario.
Páliame
el dolor de la muerte. Alma mía,
miénteme.

jueves, 10 de septiembre de 2015

EL MUNDO ES DE TODOS


El cuerpecito de un niño muerto en la orilla del mar parece haber despertado conciencias para refugiar a los a los que huyen de la muerte. ¿Quiénes habrían sido capaces de adivinar que las fuerzas de huida viajarían en sentido contrario al camino tras la Segunda Guerra Mundial? Se les dará refugio y ¿Hasta cuando comenzarán a molestar en los países de acogida? ¿Serán desde el principio ciudadanos de segunda? ¿Los considerarán culpables de las desgracias de los países que los acogen?
Ahora se han despertado las conciencias pero pronto quedarán dormidas y no les interesarán despertar. No olvidemos que el mundo nos fue regalado sin fronteras ni muros de diferencias. TODOS TENEMOS DERECHO A QUE EL MUNDO SEA DE TODOS.

jueves, 3 de septiembre de 2015

ELEGÍA A MI PRIMA ANTOÑITA


El río ha extraviado su cauce,
La Giralda se atormenta,
Benacazón aprieta los labios
y Umbrete se lamenta.

Espadas en el corazón
por la alegría llevada
que composta los naranjos.
Tu útero es la razón:
lágrimas derramadas,
rocío sobre tus vástagos.

¡Antoñita, no tires pellizcos!
Me gusta tu pelo riza’o
¡Qué veranos aquellos!
De risas en el sobera’o.

¡Prima, tengo mucho sueño!
Las almas me acunan
con un brazo intangible
de levedad conmovedora
que suaviza mi amargura
pero no la endulza del todo.


¡Prima, me estoy durmiendo!
Mira, ya llega tu Papa,
que se ha convertido en Rey
de los campos de las almas.
¡Prima, me estoy durmiendo!
duerme, que te cantará tu Mama
y te ofrecerá sus pechos
como en tu niñez te daba.

¡Antoñita, no tires pellizcos!
Me gusta tu pelo riza’o
¡Qué veranos aquellos!
De risas en el sobera’o.

viernes, 14 de agosto de 2015

SOY HAZ Y ENVÉS DE UNA MISMA HOJA

 (Benazacón, Sevilla)

(Teide, Tenerife)


No me pidas que me defina.
No lo sabría.
Soy el haz y el envés
de una misma hoja.
Sangre de drago que discurre
como litros de escritos
entre mis venas.
Piel aromatizada
con efluvios de azahar y de oliva
en atardecidas de verano.
Isla con raíces invisibles bajo el mar
anudando el Aljarafe.
Agua del pozo inundando
las chimeneas de mis volcanes.
No me exijas que me decida.
Te mentiría.
Soy el haz y el envés
de una misma hoja.

domingo, 2 de agosto de 2015

LA JAMUGAS

Una jamugas


Había ido a la batalla del sultán y regresó vivo. Así lo escribió: “Todo me ha traicionado, hasta la muerte”. Y se refugió en su jamugas donde se acomodó para realizar lo que tenía por costumbre: dibujar en papel lo que gritaba la lengua de su alma. Aquel asiento con respaldo encuerado y estructura en madera de boj, con forma de tijera curvada y decoración de taracea en marfil soportaba la prisión de la existencia que le habitaba, ya como silla de montar ya como reposo de su cansancio. La costumbre islámica de sentarse en el suelo sobre almohadas, hacía tiempo que Boabdil había desterrado para adoptar, por influencia italiana, la silla de tijera derivada del faldistorio. Era consciente de que aquella silla era ejemplo de aceptación y coexistencia de dos culturas: la del Islam y la del Cristianismo, la de Oriente y la de Occidente. Cuando Boabdil tuvo que abandonar Granada, lo hizo con lágrimas en los ojos, guardando en su interior la secreta esperanza de que en el futuro se pudiera coexistir en paz en la tierra bendecida por Dios y por Alá que había sido su hogar desde su nacimiento. Su jamugas, que también observó llorar a su caballo, fue fiel testigo.

domingo, 26 de julio de 2015

LOS MUNDOS

(Pintura de Michael Cheval)

En este mundo existen, a su vez, miles de mundos. Imposible conocerlos todos en este espacio tan corto que nos da la vida. Sólo mediante la imaginación guardamos la esperanza de conocer algún otro. ¿Qué será más acertado, lo real o lo imaginario? Lo imaginario, pienso yo, porque la realidad está sujeta al punto de vista de cada uno y lo imaginado depende de la unidad personal.

jueves, 16 de julio de 2015

QUESIYOPSIS (Faraónica voluntad) Incluido en el libro La casa de las mil estancias.

Muerte de Cleopatra


Yo, Cleopatra VII Filopator Nea Thea, hija de Cleopatra V Trifena y de Ptolomeo XII Auletes, Reina de Reyes del Alto y Bajo Egipto, ordeno transcribir mis últimas voluntades en el quinto día del tercer mes de la inundación del año I de la batalla en Actium en la que mi ejército egipcio junto al aliado romano de Marco Antonio fueron derrotados por las tropas de Octavio, capitaneadas estratégicamente por Agripa.
Tras el suicidio de Marco Antonio he intentado en vano hacer sucumbir al enemigo ante mis encantos y astucias para evitar que las tierras de mi amado Egipto se conviertan en la provincia despensa de Roma. Las derrotas de mis batallas libradas tanto en el Adriático como en aposentos de mi palacio me han hecho tomar la última decisión de ser abrazada por la muerte antes de que se cumpla el fatal destino de convertirme en esclava de mi enemigo, imponiendo que se cumplan mis voluntades conforme procede a la descendiente de Ra.
Tomad nota de mis últimas palabras en las mejores hojas de papiro, aquellas bañadas por Iteru en las tierras negras y secadas al sol del desierto cerca de las pirámides, a los pies de los más grandes faraones. No uséis para su escritura cálamo vegetal a modo de los romanos; dibujadlas con las plumas del Ibis sagrado que otorguen los trazos regios que corresponden a los pergaminos cuñados con sellos de la Casa Ptolemaica. Utilizad tintes indelebles que perpetúen en el tiempo mis mandatos, para que futuras generaciones rememoren el sacrificio elegido por la mayor Reina de Egipto. Además, ordeno expreséis mis deseos en escritura hierática: queda prohibida su traducción al latín o al griego. Que sean los más afamados traductores egipcios los que interpreten mis palabras ante Octavio, ya que dentro de mí alerto desconfianza si mis voluntades le fueran transmitidas por alguno de sus impíos generales, que se jactan de poseer el conocimiento de traducción de jeroglíficos y, sin embargo, no realizan distinción entre las diferentes cabezas de nuestros más afamados dioses.
Ofrecedme una cesta con el áspid oculto entre mis frutas preferidas para que el dulce paladar amortigüe su veneno. Esperaré su mordedura como anhelé las caricias de Marco Antonio tras los regresos de sus múltiples campañas. El placer del dolor escogido se asemejará a los orgasmos encadenados de mis más satisfactorias veladas en compañía de bellos esclavos nubios. La ilusión del disfrute de su mordida rodeada de los mejores frutos de la tierra, no harán más que hacerme rememorar mis mejores años de gloria junto a César y mi entrada triunfante en Roma rodeada de la opulencia que correspondía a la Reina de Egipto y madre de Cesarión. Cuando el veneno recorra mis venas, quemándome las entrañas y paralizando mi corazón, sonreiré con el convencimiento de que se estará cumpliendo lo estipulado en ésta, mi última disposición.
Embalsamaréis mi cuerpo con los mejores ungüentos y pomadas de olor traídos desde Mesopotamia y secaréis mis entrañas con polvos de brezo y olivo que me hagan recordar en el más allá los efluvios del delta de Iteru en su confluencia con el Mare Nostrum. Protegeréis mi momia con los amuletos escogidos y sustituiréis mi corazón con un escarabeo que lleve inscrito un extracto del Libro de los Muertos para mi reverente presentación ante el Tribunal de Osiris.
No soy merecedora de la sepultura dentro de la pirámide, junto a mis antepasados muertos que reinaron y murieron siendo dueños de su Imperio, pero tampoco deseo os deshagáis de mi cuerpo en mitad del desierto a ras de la arena, donde sea pasto de alacranes, culebras y todo ser vivo que se arrastra. Un mausoleo a un nivel más elevado que la altura de los hombres bastará. Una sepultura compartida con Marco Antonio en Alejandría, cercana a la Gran Biblioteca. Después de mi muerte deseo seguir instruyéndome de cuantos libros de Medicina, Aritmética y Geometría, Astronomía o Literatura quepan en el recinto funerario, como fiel acompañamiento de mi cuerpo momificado. No fue mi belleza la que atrajo a los más poderosos hombres de la Tierra, a estas alturas ya es conocido que por mi estirpe no fui dotada con facciones agraciadas, sino que fueron el lujo y el poder, unidos a mi exquisita educación, los que hicieron de mí la mujer más deseada y carismática de su tiempo.
Me despediré de mis hijos sin que ellos sean conscientes de que aquél será el último encuentro que, transcurrido el tiempo, recordarán junto a su madre. Llevarme la imagen de sus sonrisas a la muerte me facilitará el amargo trance de la última hora. A ellos entregaréis esta misiva anunciadora de mi muerte después de que mi aliento lance su último suspiro para que personalmente se la hagan llegar a Octavio, quien podrá hacer alarde de su poder en la ceremonia del Triunfo a su vuelta a Roma. Allí, sin duda, será homenajeado con vítores y proclamas en un baño de multitudes de patricios aduladores, paganos analfabetos y senadores amantes de la traición que, acogiéndose a la caída del duunvirato tras la derrota de Marco Antonio, le proclamarán Augusto del Imperio y, muy probablemente, Emperador. Mi muerte, la de la gran enemiga de Roma, la de la reina egipcia que conquistó a Julio César y les arrebató al mayor General de sus ejércitos no hará más que encumbrar a mi enemigo a la altura de sus imperfectos dioses. A cambio, imploro a Octavio que acoja y eduque a los hijos de César y de Marco Antonio conforme establecen las leyes del fuero romano y dentro de mí guardo la secreta esperanza de que su esposa Livia acoja a mis hijos como a los paridos de su vientre y que los incluya como sucesores de la estirpe de la dinastía Julio-Claudia. No encuentro mejor destino para ellos que sean acogidos, como por cuna les corresponde, bajo palio del Emperador.

Y todo ello lo dispongo y ordeno

YO, CLEOPATRA VII,
ÚLTIMA REINA DE LA DINASTÍA PTOLEMAICA Y
DESCENDIENTE DE RA.


jueves, 9 de julio de 2015

TABAQUERÍA (FERNANDO PESSOA) Mi poema favorito

Fernando Pessoa

Otros nombres: Fernando António Nogueira Pessoa
País: Portugal
Nacimiento: Lisboa, 13 de junio de 1888
Defunción: Lisboa, 30 de noviembre de 1935

De nombre Fernando Antonio Nogueira Pessoa, marchó en su infancia, por razones familiares, a residir en Durban, Sudáfrica, recibiendo educación en inglés en la Durban High School. Tras un periodo en Portugal, regresó de nuevo a Durban, estudiando en la Comercial School y de nuevo en la Durban High School. Regresó ya definitivamente a Portugal en 1905, dedicándose a la traducción, la crítica literaria en varios periódicos y a la creación de poemas, parte de los cuales también publicó en prensa, y ganándose la vida como agente comercial. Creó una editorial, de escasa duración, y fundó una revista literaria. La mayor parte de su obra, la publicó en inglés.

Conocido fundamentalmente por sus poemas, también escribió prosa. El autor, adoptaba para la escritura, varias personalidades, que él mismo definió como heterónimos (no seudónimos), siendo los más conocidos, además de los adoptados en su juventud, los deAlberto CaeiroÁlvaro de Campos y Ricardo Reis.
  Ha participado en esta ficha: carlosciro


TABAQUERÍA
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es
(y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?),
dais al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente,
a una calle inaccesible a todos los pensamientos,
real, imposiblemente real, evidente, desconocidamente evidente,
con el misterio de las cosas por lo bajo de las piedras y los seres,
con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,
con el Destino conduciendo el carro de todo por la carretera de nada.

Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad.
Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme
y no tuviese otra fraternidad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la fila de vagones de un tren, y una partida pintada
desde dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida.

Hoy me siento perplejo, como quien ha pensado y opinado y olvidado.
Hoy estoy dividido entre la lealtad que le debo
a la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

He fracasado en todo.
Como no me hice ningún propósito, quizá todo no fuese nada.
El aprendizaje que me impartieron,
me apeé por la ventana de las traseras de la casa.
Me fui al campo con grandes proyectos.
Pero sólo encontré allí hierbas y árboles,
y cuando había gente era igual que la otra.
Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué voy a pensar?
¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? Pero ¡pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos!
¿Un genio? En este momento
cien mil cerebros se juzgan en sueños genios como yo,
y la historia no distinguirá, ¿quién sabe?, ni a uno,
ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones!
Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿soy más convincente o menos convincente?

No, ni en mí...
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo
no hay en estos momentos genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas
-sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas-,
y quién sabe si realizables, no verán nunca la luz del sol verdadero
ni encontrarán quien les preste oídos?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más que lo que hizo Napoleón.
He estrechado contra el pecho hipotético más humanidades que Cristo,
he pensado en secreto filosofías que ningún Kant ha escrito.
Pero soy, y quizá lo sea siempre, el de la buhardilla,
aunque no viva en ella;
seré siempre el que no ha nacido para eso;
seré siempre el que tenía condiciones;
seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta
y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Derrámame la naturaleza sobre mi cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que tropieza en mi cabello,
y lo demás que venga si viene, o tiene que venir, o que no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
conquistamos el mundo entero antes de levantarnos de la cama;
pero nos despertamos y es opaco,
nos levantamos y es ajeno,
salimos de casa y es la tierra entera,
y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

(¡Come chocolatinas, pequeña,
come chocolatinas!
Mira que no hay más metafísica en el mundo que las chocolatinas,
mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Ojalá comiese yo chocolatinas con la misma verdad con que comes!
Pero yo pienso, y al quitarles la platilla, que es de papel de estaño,
lo tiro todo al suelo, lo mismo que he tirado la vida.)

Pero por lo menos queda de la amargura de lo que nunca seré
la caligrafía rápida de estos versos,
pórtico partido hacia lo Imposible.
Pero por lo menos me consagro a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
noble, al menos, en el gesto amplio con que tiro
la ropa sucia que soy, sin un papel, para el transcurrir de las cosas,
y me quedo en casa sin camisa.

(Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
o diosa griega, concebida como una estatua que estuviese viva,
o patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
o princesa de trovadores, gentilísima y disimulada,
o marquesa del siglo dieciocho, descotada y lejana,
o meretriz célebre de los tiempos de nuestros padres,
o no sé qué moderno -no me imagino bien qué-,
todo esto, sea lo que sea, lo que seas, ¡si puede inspirar, que inspire!
Mi corazón es un cubo vaciado.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus, me invoco
a mí mismo y no encuentro nada.
Me acerco a la ventana y veo la calle con absoluta claridad,
veo las tiendas, veo las aceras, veo los coches que pasan,
veo a los entes vivos vestidos que se cruzan,
veo a los perros que también existen,
y todo esto me pesa como una condena al destierro,
y todo esto es extranjero, como todo.)

He vivido, estudiado, amado, y hasta creído,
y hoy no hay un mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
Miro los andrajos de cada uno y las llagas y la mentira,
y pienso: puede que nunca hayas vivido, ni estudiado, ni amado ni creído
(porque es posible crear la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
puede que hayas existido tan sólo, como un lagarto al que cortan el rabo
y que es un rabo, más acá del lagarto, removidamente.

He hecho de mí lo que no sabía,
y lo que podía hacer de mí no lo he hecho.
El disfraz que me puse estaba equivocado.
Me conocieron enseguida como quien no era y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme el antifaz,
lo tenía pegado a la cara.
Cuando me lo quité y me miré en el espejo,
ya había envejecido.
Estaba borracho, no sabía llevar el dominó que no me había quitado.
Tiré el antifaz y me dormí en el vestuario
como un perro tolerado por la gerencia
por ser inofensivo
y voy a escribir esta historia para demostrar que soy sublime.

Esencia musical de mis versos inútiles,
ojalá pudiera encontrarme como algo que hubiese hecho,
y no me quedase siempre enfrente de la tabaquería de enfrente,
pisoteando la conciencia de estar existiendo
como una alfombra en la que tropieza un borracho
o una estera que robaron los gitanos y no valía nada.

Pero el propietario de la tabaquería ha asomado por la puerta y se ha quedado a la puerta.
Le miro con incomodidad en la cabeza apenas vuelta,
y con la incomodidad del alma que está comprendiendo mal.
Morirá él y moriré yo.
Él dejará la muestra y yo dejaré versos.
En determinado momento morirá también la muestra, y los versos también.
Después de ese momento, morirá la calle donde estuvo la muestra,
y la lengua en que fueron escritos los versos,
morirá después el planeta girador en que sucedió todo esto.
En otros satélites de otros sistemas cualesquiera algo así como gente
continuará haciendo cosas semejantes a versos y viviendo debajo de cosas semejantes a muestras,
siempre una cosa enfrente de la otra,
siempre una cosa tan inútil como la otra,
siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
siempre el misterio del fondo tan verdadero como el sueño del misterio de la superficie,
siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni la otra.

Pero un hombre ha entrado en la tabaquería (¿a comprar tabaco?),
y la realidad plausible cae de repente encima de mí.
Me incorporo a medias con energía, convencido, humano,
y voy a tratar de escribir estos versos en los que digo lo contrario.
Enciendo un cigarrillo al pensar en escribirlos
y saboreo en el cigarrillo la liberación de todos los pensamientos.
Sigo al humo como a una ruta propia,
y disfruto, en un momento sensitivo y competente,
la liberación de todas las especulaciones
y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de encontrarse indispuesto.

Después me echo para atrás en la silla
y continúo fumando.
Mientras me lo conceda el destino seguiré fumando.
(Si me casase con la hija de mi lavandera
a lo mejor sería feliz.)
Visto lo cual, me levanto de la silla. Me voy a la ventana.

El hombre ha salido de la tabaquería (¿metiéndose el cambio en el bolsillo de los pantalones?).
Ah, le conozco: es el Esteves sin metafísica.
(El propietario de la tabaquería ha llegado a la puerta.)
Como por una inspiración divina, Esteves se ha vuelto y me ha visto.
Me ha dicho adiós con la mano, le he gritado ¡Adiós, Esteves! , y el Universo
se me reconstruye sin ideales ni esperanza, y el propietario de la tabaquería se ha sonreído.

jueves, 4 de junio de 2015

CADA DÍA

(Pintura de Guy Rose)

Te asomas al espejo y observas en tu cara un nuevo pliegue que no recuerdas que estuviera allí ayer. Peinas tus cabellos albos trazando la misma línea lateral izquierda que aparece incluso sin ser llamada y ya eres feliz. No sabes el porqué pero lo eres. Te encaras con la puerta principal del Sanatorio y te adentras en el exterior reparando en un jardín muy bien cuidado que nunca antes habías visto. Continúas y descubres cada una de las flores que para ti nacen a diario y echas de menos las que no están aunque nunca estuvieron. El delicioso aroma que desprenden te embriaga y no eres consciente de que para ti cada día es tu primera vez.

sábado, 30 de mayo de 2015

CANCIÓN A CANARIAS



Hoy quiero dejar a un lado enfrentamientos dialécticos de si hay algo que celebrar o no. Sólo sé que cada día estoy más orgullosa de SER CANARIA.

CANCIÓN A CANARIAS

Guardo en mi piel el aroma
de la sal y de la lava,
del brezal, de la tabaiba,
del pinar y de la aulaga.
El Alisio me enreda el cabello
escondiéndose en Anaga,
con su lluvia horizontal
que da vida a la montaña.
Mi sangre es mezcla de guanches
con la traída de España.
Somos de una tierra única
los nacidos en Canarias.
Siete islas eran las piezas
de un puzzle que ayer soñaba.
Las unía una a una,
¡no veas cómo encajaban!
De Vallehermoso al Pinar,
de Malpaso a Candelaria,
de Jandía a Puerto del Carmen,
de Maspalomas a La Guancha,
de Puntallana a Guía de Isora,
¡Se podía ir en guagua!
Sin duda, ya es posible,
hay puentes sobre las aguas:
todos los canarios unidos
compartiendo un mismo alma.

viernes, 22 de mayo de 2015

EL LADO OSCURO DE LA CARRETERA




Hace tiempo que me he muerto y aún no te he olvidado. No he olvidado tu olor, ni tus caricias, ni nuestros paseos. Incluso recuerdo como sucedió nuestro primer encuentro. Tú, inexperto. Yo, nerviosa. Me acurruqué contra tu pecho y los dos ya pasamos a ser una sola alma dividida en dos cuerpos.
Las ánimas se me acercan mostrándose mudas y muy expresivas. Sonríen, gesticulan, me transmiten mentalmente todo tipo de emociones, opiniones o consejos e, incluso, en numerosas ocasiones, me acunan con un brazo intangible de levedad conmovedora que suaviza mi amargura pero no la endulza del todo. Yo soy aún un tanto torpe en este tipo de lenguaje; me resulta relativamente fácil entenderlo pero me expreso con dificultad. Aún no me he habituado a este sopor de la muerte y me hallo, literalmente, como un alma en pena aturdida. Tanto tiempo deseando la nada para que se iniciara de inmediato mi vida a tu lado y, sin embargo, lo que he hallado hasta ahora son ánimas que quieren imprimir en mí sinónimos de paz, vestigios de armonía, dosis de sosiego. Pero todo ello no me calma. Siento en mi interior un huracán de agitación y conflicto que no sé si, finalmente, me hará desmerecer el cielo alcanzado.
Un ente más luminoso que los anteriores se me acerca y me limito a observar el brillo que desprende, lo estudio y analizo su expresión, busco en él una señal que me permita aceptar lo increíble, que el desconocido ha llegado hasta mí del lejano más allá para traerme, aunque parezca increíble, una pista que me guíe hasta ti. Me ha envuelto y nos hemos trasladado a un nivel superior donde respiro profundamente ya que, aunque carecemos de pulmones, las respiraciones y suspiros profundos son parte del legado de nuestra estancia terrenal. Una ráfaga juguetona dispersa nuestra materia, me recuerda a la brisa marina cuando enredaba mi largo pelo color arena.
Una vez alcanzado el plano superior, mis compañeras y yo nos hemos aislado, lo que nos otorga percepción de intimidad, permanecemos estáticas y nos inunda la Gran Luz. Increíblemente, no vamos nosotras hacia ella. Muy por el contrario, ella se desplaza para poseernos. De ese modo, pasamos a formar parte de su materia. Ahora, disfruto de las virtudes, la paz y la energía elevadas al infinito exponente de cada una de las ánimas que habitamos la eternidad y que seguirán siendo engrosadas con la llegada de las venideras. La Gran Luz es la comunión de las mejores cualidades de todas las almas, siendo nuestro poder infinito e inmensurable.
Pero, en contraposición a la Gran Luz, se ha abierto el lado oscuro, tu lado oscuro, el lado oscuro de la carretera. Aquel camino remoto al que llegamos tras varias horas de viaje. Reinaba la noche y las luces del coche enfocaron el bosque. Salté del vehículo para aliviar mi vejiga y no volví a verte. Aceleraste, me abandonaste y las luces se perdieron tras la siguiente curva. Corrí tras ellas, lloré, aullé, ladré. Perdida, exhausta, mi última visión fue la de los enormes focos de un camión que me descubrieron inerte en el lado oscuro de la carretera.
No debes preocuparte. Nunca te he guardado rencor. Tu aroma permanece vivo en mi interior. Te prometo mostrártelo en nuestro futuro reencuentro. Pero tú no debes olvidarme aunque para entonces haga mucho tiempo que te has muerto.

martes, 5 de mayo de 2015

SIN FECHA




SIN FECHA

¡Hola, querida Carmen Marina!
Te estarás preguntando quién te escribe, quién ha hecho llegar hasta ti esta carta. Créeme, eso ahora carece de importancia. Lo que sí es realmente importante es que prestes mucha atención y sigas cada uno de estos pasos al pie de la letra:
Ante todo debes saber que has sido una persona muy querida y eso hizo posible que alcanzaras la plenitud en cada paso de tu camino. Dibuja en tu rostro una sonrisa.
Ahora que sonríes, observa a tu alrededor. ¿Qué ves? Anótalo aquí abajo.
Una fuente con agua muy limpia, una señora en silla de ruedas que me saluda, un nido vacío sobre la rama de un árbol, un jardín con muchas flores,...

Ahora busca a una enfermera para que te guarde la carta y dile que te la entregue de nuevo mañana. Recuerda que estoy y estaré siempre contigo.

TE QUIERE:
Yo, Carmen Marina.

domingo, 3 de mayo de 2015

MADRE

(Mi madre y yo)

MADRE

Montaña origen de mi río.
Aguamanil de mis lamentos.
Dama de grafeno.
Recta de mis caminos torcidos.
Espejo de mi envejecimiento.

miércoles, 29 de abril de 2015

IÑAKI TÚRNEZ: PRIMER PREMIO DE NOVELA ENCINA DE PLATA 2015.


FELICIDADES, Iñaki Túrnez por tu Primer Premio de Novela Encina de Plata. Ya sabes que para mí eres el mejor escritor del panorama nacional. Y, además, te agradezco de todo corazón que hayas querido que yo forme parte de uno de tus personajes. Muchas gracias y disfrútalo muchísimo. LO MERECES. Un gran abrazo.

http://www.hoy.es/prov-caceres/201504/26/inaki-turnez-gana-premio-20150426001024-v.html

domingo, 12 de abril de 2015

GRACIAS, QUERIDO AGU.


Gracias a mi marido Agu, que me cuida con todo el cariño del mundo, haciendo que esta enfermedad sea más llevadera. Sin él, nada sería lo mismo. En esta foto yo estoy muy cambiada pero él permanece igual, que es lo importante. MUCHAS GRACIAS POR TODO, AGU.
Nuestras risas de niños dieron paso a un amor adulto envuelto en pliego de papel secreto. Éramos iones opuestos que atraídos conformaron un compuesto estable. Sólo hizo falta un terreno abonado por cientos de hojas desgajadas de almanaque para llegar a mimetizarnos. Las mismas arrugas, idéntica curvatura de hombros, palabras al unísono,... Y cuando cada noche, vestidos de aire, cerramos los ojos, estamos tan compenetrados que en silencio nos disponemos a tener una cita en el mismo sueño.

miércoles, 8 de abril de 2015

JABLÓN (Fragmento)

(Pintura de Albert Anker)


Sentado en un banco del patio común del manicomio situado a las afueras de Utopía capital, el anciano se entretenía dando de comer a las palomas con los sobrantes del pan de su desayuno. Su iris sólo recuperaba un brillo antiguo cuando realizaba su tarea diaria de alimentar a las aves dos veces al día, como un deber impuesto a través del cual recuperara ilusión y cordura.
Hacía mucho tiempo que no le habían escuchado articular palabra ni responder tan siquiera gestualmente a los requisitos del psiquiatra. Con el tiempo había adquirido un autismo tan profundo que cuando tres años atrás se produjo un incendio en el hospital que devastara más de la mitad del edificio, él no tuvo el menor atisbo de moverse para poner a salvo su vida. Aguardó sentado en el filo de su cama, como el que esperaba ilusionado la llegada de las visitas los domingos por la mañana, hasta que un par de bomberos lo rescataron por la ventana.
La enfermera le anunció la visita de un caballero pero él no escuchó o, si lo hizo, no dio señales de haberlo hecho. Continuó haciendo el gesto de alimentar a las palomas aunque hacía rato que se había acabado el pan y que las aves habían volado hacia los pies de otra anciana, quien cada mañana les ofrecía granos de maíz y se consolaba hablándoles para aliviar la soledad. El anciano había clavado su vista en un punto fijo del suelo, allí donde había un socavón y se acumulaba el agua de la lluvia fina nocturna, donde imaginaba un pozo profundo que conectaba con el otro lado del mundo y que podría ser su salida. El extraño se acomodó en el banco junto a él y esbozó una sonrisa fingida para ganarse su confianza, no siendo consciente de la inutilidad del gesto. Había sido instruido para llegar hasta allí y cumplir con la misión. Eso era todo. Tras algunos minutos de silencio se presentó y extendió su mano con intención de estrechar la del anciano, quien ignoró el ademán y permaneció estático como la estatua del santo que había sido plantado en el mismo medio del patio y que daba nombre al Centro. El visitante se dio cuenta por primera vez que iba a ser tarea difícil hacerle entender a aquel Lázaro de vida dormida dentro de un cuerpo casi muerto, el motivo que había llevado sus pasos por encargo hasta allí.
Don Luis, como ve, sé como se llama rió de su chiste sin gracia con carcajada forzada para intentar llamar la atención del hombre vegetal. Me gustaría ser su amigo porque usted y yo vamos a tener que pasar inevitablemente muchos días juntos.
Aguardó varios minutos y no obtuvo respuesta. Cavilaba cómo propiciar un acercamiento y se reprochaba no haber recopilado información sobre los gustos del anciano que le facilitaran la tarea. Concluyó que había algo que solía dar resultado. Lentamente extrajo del bolsillo de su chaqueta un paquete de cigarrillos rubios, extrajo uno y lo encendió ladeando la boca con un rictus de parálisis facial.
¿Fuma usted, don Luis? interrogó al tiempo que exhalaba y el humo ocultaba totalmente el rostro del anciano.
En el Centro está totalmente prohibido fumar, caballero. Si quiere ganarse a don Luis, ofrézcale caramelos. Si son de café, mucho mejor le gritó una enfermera desde varios metros de distancia, mientras empujaba la silla de ruedas de una anciana en su paseo matutino por el patio.
El visitante recordó que en el bolsillo de su pantalón siempre llevaba algún caramelo para mitigar la falta de nicotina en los espacios en los que se prohibía fumar o, más frecuentemente, para calmar la ansiedad que le había invadido desde que comenzara con su nuevo “trabajo”. Peló el caramelo, lo colocó sobre la palma de su mano y esperó a que el anciano se hiciera con él por iniciativa propia, sin palabras que pudieran ser contraproducentes por pura ignorancia y que hicieran refugiarse al anciano en cavernas más profundas de su psiquis. Transcurrieron varios minutos hasta que los dedos arrugados del hombre vegetal tomaron vida propia cortando el aire muy lentamente y palpando la mano del extraño hasta hacerse con su estímulo. Después, en un único movimiento rapidísimo, lo introdujo en su boca.
El visitante sonrió, se acercó a su oído para conferir a sus palabras un aire de solemnidad que calaran en el anciano con la convicción de que eran tan verdaderas como si hubiesen sido acuñadas en un pacto ante notario y susurró:
Me llamo Mihai Sarbu, soy hijo de Petru Sarbu. Mi padre me ha pedido que le entregue esta carta. Dentro de dos días volveré para llevarle de vuelta a su casa.

domingo, 5 de abril de 2015

LA VERDAD


La verdad es intemporal y mucho más hiriente que cualquier insulto.

viernes, 3 de abril de 2015

LA MAYOR PROCESIÓN



Cuando te das cuenta, te hallas sentada en la cima del Gólgota, observando el cetrino rostro de tu hijo cuya cabeza descuelga en su crucifixión. Y te preguntas cómo podrás sobreponerte a su muerte, cómo la vida, injusta, te atrapa llevándoselo a él y queda expectante a que realices tu siguiente movimiento. Y de dónde sacarás fuerzas si te cuelga el alma helada sobre una finísima cuerda que amenaza con romperse por el peso de plomo que soporta. Miras al cielo y os ilumina la luz que esta mañana nace en la profundidad del río y se eleva con prepotencia para descubrir la dulce estampa que te dibuja con tu hijo en tu regazo, cubriéndole por entero con besos y lágrimas. 

martes, 31 de marzo de 2015

EL UNIVERSO DEL HOMBRE

Pintura de Daniel Ridgway Knight

Un Universo infinito y hay quien piensa que son más importantes que la grandiosidad del silencio que lo rodea. Sólo logramos ser alguien bajo la frontera de nuestra piel.